El día que se me perdió el miedo

Cuando una cree haberlo visto todo, hay algo más… que te abre de nuevo los ojos para sorprenderte. Sí, me sorprendí de la persecución que la fatalidad nos hace a algunas personas que, por otra parte, nunca creímos en ella. Pasó no hace muchos meses…

Entré en la sala de la UCI y pensé que podría ser la última vez que hiciera esa visita, y aunque me decían que no, mi sentido común y mi intuición de madre me avisaban de lo contrario. ¿Qué haría entonces? ¿Qué hacen las madres como yo en esos momentos?, me preguntaba. Durante las noches que siguieron a aquella noche  y las siguientes, definitivas, miraba el techo sin descanso; leía mensajes, escribía… Nunca el miedo alcanzó en mi cuerpo y en mi mente cotas tan altas…

¿No te da miedo estar en tantos proyectos?, me dicen. Pues no.  Y no es prepotencia. Es otra cosa, y es que, en serio, ¿sabeís de verdad lo que es el miedo? Los proyectos me dan respeto, los errores me dan rabia; algunas acciones me causan indignación,  pero miedo… ¡¿Miedo?! El miedo se me cayó en la puerta de la UCI cuando volvimos aquel día a casa…¡ a casa!!! No valoramos la vida. Sí, tengo un miedo, y precisamente, no es a equivocarme.

Celine Veilhan

Celine Veilhan

 

 

Nuestro libro “Glucolandia”, a punto de presentarse…

Estamos a tan solo un mes de la presentación de mi próximo libro infantil, esta vez, sobre diabetes, y escrito junto a Montserrat Parrales. Un libro con explicaciones sencillas e informativas sobre la diabetes y que creemos, será de mucha ayuda para familias, docentes, profesionales de la educación, referentes de salud, etc.  Por supuesto con mis poemas infantiles: Melina y su bomba de Insulina y muchos personajes más os esperan… con prólogo de Susana Rico Rodríguez e ilustraciones de Triopía ( Triana Sánchez)

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Existe…

Durante años fui lo que llaman una “yonqui” del amor romántico. Machacaba a mis amigas con las baladas italianas y soñaba con historias inverosímiles. Aquello me costó muy caro. Es decir… casi me cuesta la vida.

Con el tiempo descubrí que existe otro tipo de amor, ese que se empeñan en decir que no existe ¿Era posible? Es posible sin ser nada perfecto, como cualquier relación humana. Paradójicamente ,vino a mi vida todo aquello que me parecía negado desde siempre: abrir los labios, expresarme; ser libre para sentir, pensar y actuar. Y paradójicamente, empecé a sentir y a vivir…

¡Felz cumpleaños, Tom! Mil veces felicidades…que seas inmensamente feliz

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La escuela caduca de España

Es cierto que mirar a Finlandia y su sistema educativo nos asusta, pero es necesario. Leyendo a Xavier Melgarejo y su libro “Gracias Finlandia” no hago más que reafirmarme en esta necesidad. En su análisis ,Melgarejo, principal experto sobre la educación finlandesa en España, nos habla del perfecto engranaje entre los tres susbsistemas que coexisten en el sistema educativo: el familiar, el sociocultural y el escolar. Un engranaje que aquí no funciona…

La familia ha superado ya en Finlandia el modelo patriarcal, y el estado protege de forma especial a todo tipo de familias, centrándose de forma contundente en la mujer y los hijos e hijas. La educación para la salud ocupa un lugar también muy importante, porque las desigualdades de atención a estas necesidades se reflejarán en los resultados académicos. Dejo algunas características señaladas en el libro y comentadas por mí. Algunas forman parte de mis sueños:

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1) Los niños y niñas se escolarizan a los 7 años y no aprenden a leer hasta esa fecha. Antes están en guarderías, siendo atendidas sus necesidades primordiales.

En España los escolarizamos a los tres años, pensando que son “escolarizables”y adelantando contenidos para que los padres y madres, ( la mayoría ingnorantes en temas educativos) se sientan satisfechos, especialmente con la lectoescritura, y sometiendo a los niños y niñas a un suplicio que está fuera de todo control y que pertenece al ámbito de lo que la maestra o maestro considere de importancia. Para mí, este es una de las muchas causas de nuestro fracaso escolar. 

2) Hay normalmente clases de 45 minutos con quince minutos de descanso.

Los niños y niñas tienen clases seguidas de una hora hasta la llegada del recreo. Si en E. Infantil no les permitimos jugar, estos alumnos y alumnas estarán extenuados y llenos de nerviosismo. 

3) Es una escuela Pública mayoritariamente descentralizada y munipalizada.

La Educación Publica en nuestro país está desacreditada y poco considerada, siendo signo de estatus social asistir a una escuela concertada, y no digamos ya, privada.  

4) El 84/% de los alumnos y alumnas considerados de necesidades educativas especiales, están escolarizados en clases ordinarias, recibiendo clases de recuperación. Las aulas en donde están escolarizados no suelen tener más de 10 niños y niñas.

En nuestras escuelas hay clases de más de 20 alumnos y alumnas junto a uno o dos niños o niñas con necesidades diferentes. TEA, DOWN , etc.

Podría seguir, pero con esto ya tengo bastante…, bueno, la excelente formación del profesorado, que solo puede acceder a esta profesión, si la persona que estudia para docente está entre las mejores … y eso no puede olvidarse.

 

Absurdos y absurdas

Cada vez que escribo algo o comento algo sobre feminismo, siempre hay alguien que me dice: “Pero hay hombres buenos”. Ante esto,  ¿qué hago? No sé si responder con otro absurdo: ” Hay árboles en el campo”; ” hay pájaros cantores”; porque la impotencia que siento cada vez que escucho esto es inmensa. Ni siquiera voy a explicar más sobre el tema, porque el absurdo no lo merece.  Aparte de este desahogo.

Los tópicos se repiten: ” No tenéis por qué odiar a los hombres”.  A esas alturas y cuando llegamos al comentario estrella, yo ya estoy para meterme en la cama y no levantarme. ¿ Por qué creen esas personas que yo debo odiar a los hombres y ellas o ellos no? Probablemente  tengo más motivos para amarlos que para odiarlos. ¿Eso me impide ser crítica con un sistema patriarcal? Probablemente son esas mismas personas  las que los odien.  Yo no.  Escribo, trabajo, creo… no tengo tiempo para odiar a nadie. Lucho contra un sistema,  ¿es tan difícil entenderlo? ¿ A qué hombres se supone que tengo que odiar por ser feminista? ¿ A los Pacos, Pedros, Antonios? ¿ Bajo qué criterio los odiaría: rubios, morenos, atletas?  ¿Qué quieren decir cuando dicen hombres? Probablemente he amado y he sido amada en mi vida mucho más de lo que esas personas defensoras del machismo llegarán a amar jamás a sus ” hombres”. Y no, no odio a a nadie. A nadie. Aunque debería empezar a hacerlo. Por la jartura que tengo.

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¿Maltratadores?

Me gusta escribir sobre lo que conozco. Y después de esta premisa, pondré un granito de arena, en mi blog, sobre la situación que estamos viviendo en España con respecto a los maltratadores. Solo por poner mi grano de arena, por pura necesidad vital de expresarme ante tanto desconocimiento:

  1. Un maltratador no suele ser una persona desagradable, sino que, en muchos casos, es todo lo contrario, y a ojos de los demás, puede ser, (digo puede ser, porque es que a mucha gente le cuesta imaginarlo así), hasta muy  agradable, posiblemente culto, atractivo, avanzado, de estética moderna, con ideas progresistas, incluso…
  2. Un maltratador no suele caminar por la calle con pistola o machete. Puede caminar con un bolígrafo, un periódico, un libro de filosofía…
  3. Un maltratador no es solamente el que pega a su mujer en público o privado, como mucha gente, en su simpleza, piensa. Las formas de “pegar” , atacar, hacer daño, suelen ser sutiles y perversas. A veces, difíciles de demostrar: Insultos, empujones, prohibiciones, vejaciones, humillaciones…  la mayoría de las veces, en privado…
  4. Un maltratador suele consolar después de su ataque, como estrategia. Regala flores, cenas, viajes, y  multitud de tácticas, que desde dentro, no suelen verse como tales… todo para hacerte creer que fue un error, un malentendido.
  5. Un maltratador suele hacerte dudar de tu cordura…
  6. Un maltratador es, casi siempre, fácilmente reconocible por mujeres que han podido salir del maltrato, pero parece ser invisible para el resto de personas, que tiene una idea preconcebida de cómo es en realidad el maltrato.
  7. Un maltratador suele ser una persona muy débil en todos los aspectos, pero aparenta todo lo contrario.
  8. Un maltratador es casi siempre un mentiroso compulsivo, manipulador hasta límites insospechables…
  9. Un maltratador es un ser vil producto de una sociedad patriarcal enferma.
  10. Un maltratador no podrá ser nunca un buen padre, porque está incapacitado para amar de verdad, sinceramente, sin herir y sin manipular.

La lista es interminable… y siempre implica vidas destrozadas. Lucho, luchamos porque esto no ocurra. Porque este tipo de mosntruo no se reproduzca en nuestra sociedad. Es de justicia. Entre otras cosas, por esto soy, me considero, feminista.

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La complicidad machista

Desde que me dedico a las labores propias de mi sexo, es decir, a estudiar y formarme, mi vida ha cambiado por completo. Sobrevivir durante años en entornos machistas te destruye… y va minando tu autoestima. El machismo necesita cómplices, si no, no se sostiene. Es triste… porque sentir que todo un entorno está contra ti, te hace dudar de ti misma y de tus valores, te hace tambalear…  Hasta hace unos años, abrir un libro de filosofía hacía que me saltaran comentarios por todas partes: ” El diablo cuando no tiene que hacer mata moscas con el rabo”. Estudiar filosofía, sin saber aún cuajar bien una tortilla de patatas, era absolutamente inaceptable en los entornos en los que yo me metí por mi propia voluntad… o eso creo…

Recuerdo una tarde, en un comedor de pueblo. Las ventanas con las persianas echadas hasta abajo para evitar el sol desgarrador. Estábamos sentadas alrededor de la mesa camilla. Los hombres, en otra estancia. Tres señoras preguntándome por mis valores. Juro que todo es verdad: “¿De labores cómo andas, punto, ganchillo, costura?”, respondí, muy nerviosa, que el piano me había ocupado mucho tiempo y que las labores no me gustaban. ” ¿Y de cocina? “, dije que de cocina, lo justo. Me miraron muy serias, se rieron en mi cara, y después, me ignoraron por completo. Una inútil…, eso pensaron.  Paradógicamente, mi madre me salvó: “¿Pero tú eres tonta? ¿No les has dicho que tienes un sueldo, que te ganas la vida por ti misma desde los veinte años?… “. Mi madre me ha salvado de muchas…

Mis hijos tampoco sabían situarme. Esto me dolía especialmente: “¿Por qué no te quedas a tomar chocolate con churros con las demás mamás? , luego no te enteras de  nada. Nunca te enteras de nada” . No lo decían un día… lo decían muchas veces, enfadados… “¿Por qué tienes que trabajar en otra ciudad? No eres como las demás mamás…”.

Hizo falta que pasaran años para que me situaran en un contexto en el que yo me sintiera valorada, y valiosa para ellos. Sé que ahora todo es diferente. Muy diferente….pero el precio… ha sido muy, muy , muy alto. Demasiado alto. Demasiados cómplices alrededor. La libertad, ahora lo sé,  hay que ganársela y el precio es, a veces, incalculable…

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